miércoles, 12 de enero de 2011

Reflexiones Vol. I

Todos tenemos algo que nos gustaría cambiar. Es un hecho, y quien lo niege es que no se conoce lo suficiente ni él mismo.
Lo peor es que a veces te das cuenta de esas cosas, lo ves cristalino, sabes que serías más feliz si cambiaras determinadas cosas; y aún así, no lo haces. ¿Por qué? Principalmente porque creo que no se puede...

Es verdad que hay cosas del carácter que son moldeables y que puedes llegar a acostumbrarte a actuar de manera distinta a la que estás acostumbrado. Las cosas que te van pasando en la vida te hacen cambiar... A mi me pasó con la perdida de mi padre, que empecé a valorar más el tiempo qeu paso con la gente a la que quiero. Sin embargo hay otras, más irracionales, que bajo mi punto de vista son imposibles de cambiar. Un ejemplo: Los celos.

No me considero una persona celosa hasta la arcada, pero sí que es verdad que tampoco me es indiferente el pensar en determinadas cosas, porque tengo miedo de perder a mi pareja... eso son básicamente los celos. Miedo a perder a la persona amada o que, simplemente, nos reste atención... Pero, y si pudiera cambiar esto ¿lo haría? Yo, simplemente, lo modificaría.
Los celos, hasta cierto punto, son buenos. Te hacen no relajarte, o a mi por lo menos me pasa. Pero no me gustan cuando te hacen pensar demasiado (pensar nunca fue mi fuerte) y darle demasiadas vueltas a las cosas. Y a veces lo hago. Y me gustaría cambiarlo. Y no puedo... Creo que los celos son buenos, pero sin obsesionarse... Cosa que, por cierto, no me pasa...

Pero es algo con lo que tengo que vivir, y tampoco pasa nada. Hay otras cosas que tambiñen me gustaría poder cambiar de mi forma de ser; pero no me martirizo, porque, como he dicho antes, las cosas que me han pasado en la vida me han hecho como soy, y no me arrepiento de nada porque estoy donde estoy y soy feliz.

Conclusión... no quiero cambiar, aunque hay cosas que me gustaría poder controlar...